Temas del Foro AWID 2012

Temas del Foro AWID 2012|Preguntas para propuestas | Formatos de Participación|Proceso de Selección|


Cada uno de los diez temas propuestos podría ser un Foro en sí mismo.  Sin embargo, nos gustaría que este Foro explorara algunas de las complejidades y matices de los debates que rodean a los temas seleccionados.  Ofrecemos las siguientes descripciones con la intención de brindar parámetros básicos y flexibles para las discusiones en el Foro.  Las alentamos a utilizar su creatividad e intuición para articular la forma en que su sesión se vincula con uno o más de estos temas.

Los diez temas son:

Empleo y Trabajo

Las mujeres participan en varias de  ‘clases’ de trabajo en cualquier momento dado : formal, informal, de subsistencia, doméstico, comunitario, de provisión de cuidados, voluntario y reproductivo.  Sin embargo, gran parte del trabajo de las mujeres es invisible y a menudo queda excluido de lo que oficialmente se considera como trabajo, y en otros casos, está subvalorado y mal pagado.  Las mujeres enfrentan obstáculos para su superación en todos los aspectos de la economía—desde la explotación y precarización del empleo en la industria agrícola, maquiladoras y otros sectores, el llamado ‘techo de cristal’ que impide su ascenso a puestos administrativos dentro de las grandes corporaciones, hasta su exclusión de los sectores más redituables del comercio informal.

En años recientes se han dado cambios importantes en la organización del trabajo dentro de muchos contextos, al mismo tiempo que existe un creciente reconocimiento de las diversas maneras en que las mujeres participan en las relaciones económicas y de su forma de ganarse la vida.  Las nuevas tecnologías facilitan la flexibilidad de las relaciones laborales, a veces contribuyendo a la creciente precariedad de las situaciones de trabajo de las mujeres.  La falta de tiempo y recursos, y las demandas de la vida laboral ‘productiva’ han contribuido a una ‘crisis del cuidado’ en muchos contextos.  Los cambios en las tendencias de migración de las mujeres también están teniendo un impacto significativo sobre los patrones de trabajo.  Asimismo, las barreras y oportunidades de trabajo varían enormemente para la diversidad de de mujeres, incluyendo por razones de género, habilidad, edad, etnia, clase y orientación sexual.

La transformación del poder económico para que las mujeres puedan ganarse la vida de una forma justa y sustentable implica influir sobre la manera en que se define el trabajo y los procesos mediante los cuales se asigna valor a las cosas.  El reconocimiento de la economía del cuidado se da mediante la provisión pública de protección social y servicios sociales básicos.  Hay mucho que aprender por ejemplo, de las experiencias de las mujeres de los sindicatos, de las organizaciones de trabajadoras sexuales, de los procesos organizativos de las trabajadoras domésticas y de las mujeres que trabajan desde su casa, así como de las experiencias de las economías cooperativas y la agenda por el “trabajo decente”.

¿Cómo se están organizando las mujeres contra las desigualdades laborales existentes y cuáles son sus principales estrategias y propuestas alternativas?  ¿Cuáles han sido las respuestas gubernamentales ante las demandas de derechos y necesidades laborales de las mujeres en décadas recientes?  ¿Cómo están respondiendo (o no) los sindicatos a las demandas de las mujeres?  ¿De qué manera contribuye el trabajo informal de las mujeres al desarrollo económico y cómo se han organizado las mujeres de este sector para que sus contribuciones sean reconocidas y sus derechos laborales respetados?  ¿De qué manera construyen las mujeres alternativas relacionadas con la economía del cuidado?

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Militarismo, Conflicto y Violencia

La militarización es un fenómeno global en crecimiento.  Los gastos en armamento, en fuerzas de seguridad y en las guerras representan gran parte de los presupuestos nacionales, al tiempo que alimentan la economía global.  Distintos actores, muchos de los cuales pertenecen al sector privado, se benefician enormemente de la militarización.  Mientras tanto, la fuerza militar se utiliza para sustentar y a veces desafiar a los poderes económicos dominantes.  A menudo los conflictos están directamente vinculados a intereses económicos de control de territorios y de recursos naturales como la tierra, el petróleo, el agua y otros minerales.

El creciente militarismo y conflictos tienen una variedad de impactos específicos de género.  La violencia de género aumenta antes, durante y después de las guerras, y algunos tipos de violencia contra las mujeres, como las violaciones, ya son reconocidos como crímenes de guerra.  En los contextos militarizados, donde hay una presencia cada vez más fuerte y poderosa de grupos paramilitares y del crimen organizado, ——el feminicidio y los ataques contra las defensoras de los derechos humanos de las mujeres se han convertido en algo cotidiano y  se están normalizando cada vez más.

¿Cómo se relaciona el limitado poder económico de las mujeres—en los hogares, en los presupuestos nacionales y globales—con la violencia de género, en particular contra aquellas mujeres que pertenecen a múltiples grupos marginados?  ¿De qué forma las campañas de las mujeres contra el militarismo y su papel en procesos de justicia transicional incorporan claramente las desigualdades económicas?  ¿Qué estrategias han sido utilizadas exitosamente para asegurar la protección adecuada de las defensoras de los derechos humanos de las mujeres?  Por su parte, ¿qué tipo de respuestas están construyendo las defensoras en este sentido?  ¿Qué herramientas están siendo utilizadas en los procesos de paz y qué visiones de ‘seguridad’ incluyen el bienestar económico de las mujeres?

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El rol del Estado

A nivel mundial el rol y fortaleza de los estados cambia constantemente.  En muchos países las políticas públicas neoliberales han reducido drásticamente el rol del estado al control social y al de policía, socavando como resultado la democracia.  Este limitado rol sirve a los intereses del sector privado y facilita la desregulación y la eliminación de políticas proteccionistas para beneficiar al comercio y la inversión, a expensas del gasto en salud, educación y vivienda.  Algunos estados han aplicado políticas proteccionistas, mientras que otros gobiernos han protegido y expandido el rol y tamaño del estado.  Al mismo tiempo, los estados post socialistas se han visto en apuros para cubrir las prestaciones sociales en medio de procesos de transición a la democracia política y al capitalismo.  En los últimos años, múltiples crisis sistémicas han puesto en evidencia la insostenibilidad del statu quo para todos los estados.  A pesar de la atención que algunos gobiernos han dado a las demandas de equidad por parte de las mujeres, la falta de políticas integrales (incluyendo la falta de políticas fiscales adecuadas para apoyar la inversión en servicios sociales o el reconocimiento justo de las contribuciones de las mujeres a los ingresos nacionales) ha impedido que muchos países logren una participación plena e igualitaria de las mujeres, así como su autonomía económica y social.

¿Cómo redefinen y fortalecen las activistas por los derechos de las mujeres—incluyendo las que trabajan en los gobiernos—el rol del estado para promover los derechos de las mujeres y de otras poblaciones, incluyendo personas sin estado, como las comunidades Roma, pastoralistas y refugiadas?  ¿Cómo reconfiguran las feministas, los movimientos de mujeres y sus aliados las relaciones entre los gobiernos y la sociedad civil dentro de un marco económico democrático?  ¿Qué estrategias pueden utilizarse eficazmente para responsabilizar a los estados de proteger y cumplir los derechos humanos de las mujeres, incluyendo sus derechos económicos y sociales?  ¿Qué gobiernos han aplicado políticas eficaces que respondan a los derechos de las mujeres?  ¿Qué mecanismos eficaces existen para incrementar la participación de las mujeres en los gobiernos a nivel local y nacional, incluyendo los procesos de toma de decisiones para la redistribución de los recursos nacionales y la asignación de presupuestos?  ¿Cuáles son visiones alternativas para una protección social transformadora?

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Sexualidad

El sistema económico dominante actual tiene un impacto profundo sobre los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y de la población LGBTQI —incluyendo la comodificación del sexo, la sexualidad y los cuerpos de las mujeres.  Las épocas de crisis económica a menudo conllevan a mayores intentos de controlar la sexualidad y limitar el acceso a los servicios y derechos de salud reproductiva y sexual, especialmente para las mujeres que viven en la pobreza y otros grupos marginados.  Las políticas económicas y de desarrollo tienen un fuerte sesgo de género y son heteronormativas; forman parte de mecanismos sociales para controlar y regular la sexualidad de las personas.  La visión dominante de la intersección entre la economía y las sexualidades es más comúnmente asociada con los problemas y suele enforcarse en el trabajo sexual, la pornografía y el tráfico de personas.  Esta limitada visión hace invisibles ciertas dimensiones centrales de la sexualidad que afectan a y son afectadas por los sistemas y relaciones económicos.  Estas dimensiones incluyen, por ejemplo, la prevalencia del acoso sexual y el control de género en los lugares de trabajo; los nuevos medios de comunicación social como conductores de estereotipos sexuales y de género, y de la explotación, y al mismo tiempo como sitios de experimentación y transgresión sexual. Tambien incluyen las formas en que los temas controversiales relativos a la sexualidad son utilizados como cortinas de humo en el debate público sobre las políticas y planes económicos, por ejemplo, para impulsar políticas que restrinjen los derechos sexuales para distraer la atención de los acuerdos comerciales en negociación, o los recortes presupuestales a los servicios sociales. Finalmente, incluyen también las limitaciones de los esfuerzos de respuesta a la pandemia del VIH y SIDA, los estereotipos y la discriminación que ciertos programas de VIH y SIDA han promovido y la ceguera de género de muchas de las respuestas existentes.

¿Cuál es la economía del deseo?  Por ejemplo, ¿de qué manera dirigen los medios masivos de comunicación y la publicidad a ciertas poblaciones para estimular y beneficiarse del deseo?  ¿Cómo se puede romper el silo que excluye a la sexualidad de los debates económicos y de desarrollo?  ¿Cómo se pueden tomar en cuenta la influencia en las políticas económicas a distintos niveles en el desarrollo de estrategias para promover los derechos sexuales?  ¿Hasta qué grado influye la falta de vinculación que se hace de la sexualidad y las políticas económicas en la igualdad de género y los derechos de las mujeres?  ¿Pueden los derechos sexuales ser un marco de referencia útil para la elaboración de políticas económicas y de desarrollo de manera que éstas pongan mayor énfasis en el placer y no sólo en el daño?

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La Salud Ecológica del Planeta

Actualmente la humanidad está siendo testigo del impacto sin precedentes de su creencia errónea en la disponibilidad ilimitada de los recursos naturales y la sustentabilidad de los patrones de producción y consumo actuales.  A pesar de numerosos acuerdos globales para proteger el medio ambiente, las instituciones internacionales y los gobiernos no han logrado reducir significativamente la degradación ambiental—que incluye no sólo el cambio climático, sino también la pérdida de la biodiversidad, la contaminación de los ríos y mantos acuíferos, y la destrucción de los bosques.  Mientras tanto, los gobiernos y el sector privado promueven respuestas ambientales desde los mercados financieros y desde la tecnología que exacerban las desigualdades, dejando intactos los patrones de consumo y modelos de producción.  La degradación ambiental daña especialmente a las mujeres de base y a las comunidades pobres, campesinas e indígenas, amenazando su subsistencia y forzándolas a adoptar estrategias no sustentables de adaptación.  Los desastres ‘naturales’ recurrentes y cada vez más graves ponen en evidencia la necesidad de mayor regulación que coloque a las comunidades por encima de los intereses del mercado.  También son necesarias respuestas que tomen en cuenta los impactos particulares de los desastres sobre las mujeres, y las experiencias de las mujeres en la construcción de comunidades más resilientes.

¿Cómo se están organizando las mujeres y otras comunidades marginadas—como las comunidades campesinas e indígenas—e implementando alternativas ambientales sustentables?  ¿Qué estrategias y herramientas están siendo utilizadas por las mujeres de base y otras actoras clave para ampliar los debates y las respuestas al cambio climático más allá de las que ofrece el  mercado?  ¿Qué lecciones podemos aprender de las experiencias de las mujeres en la respuesta a los ‘desastres naturales’?  ¿Cómo pueden los feminismos aportar al desarrollo de estrategias ante la degradación ambiental y aprender de los movimientos ambientalista, ecológico y de justicia climática?

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Flujos Financieros

Todos los días el dinero—ya sea en forma de moneda o crédito—es intercambiado entre toda una serie de actores/as: desde individuos, hasta gobiernos y acreedores (incluyendo bancos e instituciones financieras internacionales), empresas privadas, agencias donantes y filántropos/as.  Las condiciones de estas transacciones se traducen en las políticas fiscales y monetarias; en prestamos y en la deuda, en acuerdos comerciales y de cooperación para el desarrollo; así como también en acuerdos informales y no explícitos entre individuos y al interior de las familias.  Las remesas enviadas por la pobliación migrante, en algunos casos, contribuyen más a los ingresos nacionales de algunos países que la suma de la inversión extranjera directa y la ayuda oficial para el desarrollo.  Así mismo el mundo de la filantropía privada (y los individuos adinerados como Bill Gates) representan mayores flujos financieros que la suma total del PBI de varios países pobres juntos.  La cooperación Internacional para el desarrollo y la ayuda están siendo debatidas y criticadas por su enfoque limitado a la eficacia y por la imposición de condicionalidades que atentan contra el desarrollo humano y y promueven intereses comerciales y de inversión de los donantes.  En años recientes el financiamiento de la agenda del cambio climático también se ha convertido en un área importante de atención en la lucha por la justicia climática para las poblaciones más afectadas por la degradación ambiental.

Los acuerdos internacionales, regionales y bilaterales de las últimas décadas han hecho que el comercio, la política monetaria y los mercados de capital hayan promovido el dominio de los intereses del mercado financiero por encima de la producción (es decir, de la economía real).  Las mujeres son impactadas por los efectos de estos acuerdos y son comunmente excluidas de las mesas de negociación.  Estas experiencias han subrayado la necesidad de mayor regulacion financiera y de acuerdos de comercio enmarcados en una agenda de desarrollo sustentable y de respeto por los derechos humanos.  Como respuesta a esta situación, diversas organizaciones y movimientos han propuesto mecanismos alternativos de financiamiento para el desarrollo, como el impuesto a las transacciones financieras internacionales, conocido comúnmente como el ‘impuesto Robin Hood’.

¿Cómo pueden contribuir las nuevas tecnologías a una mayor transparencia y rendición de cuentas sobre el acceso que tienen las mujeres a diversos flujos financieros?  ¿Cómo y con qué herramientas pueden las mujeres influir sobre las políticas fiscales?  ¿Cuáles son los mecanismos más importantes de regulación y recaudación de impuestos que pueden mantener bajo control actores económicos claves?  ¿Cómo pueden unir fuerzas las activistas y organizaciones que trabajan por los derechos de las mujeres con otros movimientos sociales para el establecimiento de un sistema financiero justo?

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Acceso y Control de los Recursos

Los recursos son vitales para la identidad y supervivencia de las personas y para avanzar la autonomía, la agencia y los derechos.  Sin embargo, históricamente debido a la división sexual del trabajo, las normas culturales patriarcales y las leyes y desigualdades económicas, a las mujeres en toda su diversidad se les ha negado el acceso a recursos como la educación, servicios de salud, crédito, tierra y tecnologías.  El análisis del acceso y el control de los recursos ha sido una herramienta clave del análisis de género.  Pero dada la competencia por los recursos, incluyendo las crecientes presiones sobre la tierra, las apropiaciones de tierra en muchos países del sur global y las guerras que—se vaticina—ocurrirán por el acceso a necesidades básicas como el agua, necesitamos nuevas herramientas y estrategias.  La reforma agragria que incluye la redistribución de la tierra, especialmente en contextos poscoloniales, sigue sin resolverse.

¿Qué estrategias están utilizando los movimientos de mujeres y otros movimientos aliados como los de las personas indígenas, inmigrantes, personas desplazadas, pequeñas agricultoras y campesinas, para promover el acceso equitativo y la distribución de los recursos?   ¿Cómo contribuyen las mujeres a las luchas por los recursos, por ejemplo, a través de las demandas de soberanía alimentaria y campañas contra la apropiación de tierras?  ¿Qué hemos aprendido del énfasis y la gran cantidad de recursos dirigidos a iniciativas que promueven acceso de las mujeres al crédito, incluyendo el microcrédito?  ¿Qué otras alternativas económicas están construyendo las mujeres, de lo local a lo internacional, para transformar las desigualdades en el acceso y el control de los recursos?

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Sector Privado y Poder CorporativoSector Privado y Poder Corporativo

Las empresas y otros representantes del sector privado son actores influyentes en la definición de las agendas económicas nacionales y globales.  La creciente importancia de las empresas transnacionales en el ámbito global, y en una amplia gama de sectores clave de las economías nacionales, plantea numerosos retos a la democracia alrededor del mundo.  Estas compañías tienen un enorme poder sobre muchos recursos humanos, tecnológicos y ambientales, y conmunmente operan sin una rendición de cuentas clara.  Las transnacionales también tienen impactos significativos sobre diversas áreas del desarrollo que van desde la seguridad alimentaria, los derechos laborales hasta la destrucción de los recursos naturales..  Los medios de comunicación corporativos y las compañías tecnológicas tienen un impacto enorme sobre los derechos de las mujeres y en pocas ocasiones son considerados objeto de acciones por parte de los movimientos.  Las “asociaciones público-privadas” se han convertido en mantras en muchos ámbitos del desarrollo pero su impacto sobre los derechos de las mujeres y la sustentabilidad ambiental debe ser explorado más a fondo.  Aún así, el sector privado llegó para quedarse y no es homogéneo.  Es una fuente significativa de empleo para muchas mujeres. Existen pequeñas empresas que han apoyado campañas por los derechos de las mujeres.  Asimismo los esfuerzos por asegurar condiciones de trabajo seguras y justas para las mujeres y el acceso a las ‘cadenas de producción y distribución’ han ganado terreno con impactos positivos para los derechos de las mujeres.

¿Cómo podemos ir más allá del marco limitado de la “responsabilidad social empresarial” y utilizar normas y mecanismos de derechos humanos para que las corporaciones y otros actores del sector privado rindan cuentas?  ¿Qué tipos de estrategias—por ejemplo, tomadas del movimiento laboral y las campañas lanzadas por trabajadoras/es de las industrias mineras—han cambiado exitosamente la trayectoria de las empresas transnacionales?
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Cultura y Religión

En todos los países del mundo existen prácticas culturales que obstaculizan y en algunos casos impiden a las mujeres y a comunidades enteras el disfrute pleno de sus derechos humanos.  Distintas formas de violencia de género son justificadas comúnmente en el nombre de la cultura, la tradición o la religión.  Las manipulación política de la religión o la cultura comúnmente actúa en combinación con otras posturas políticas absolutistas de identidad como el racismo, tribalismo, comunalismo, nacionalismo y xenofobia, para restringir los derechos de las mujeres y la igualdad.  Las interpretaciones y prácticas culturales y religiosas son a su vez institucionalizadas a través de leyes de familia desiguales, y leyes y políticas públicas que restringen la libertad reproductiva y económica de las mujeres o la falta de leyes que prohíban la violencia de género y las prácticas tradicionales dañinas, por enumerar algunas.

Sin embargo, la cultura no es estática.  Es un proceso muy dinámico que da forma y refleja las diversas formas de vida de diferentes poblaciones alrededor del mundo.  Por otro lado, al interno de todas las religiones hay grupos que utilizan interpretaciones y prácticas diferentes que desafían los roles tradicionales de género y las políticas económicas discriminatorias para promover la justicia y los derechos humanos.  Las mujeres en toda su diversidad han luchado históricamente contra la forma en que se define la cultura dominante, haciendo uso de su capacidad para transformar las prácticas culturales y las tradiciones que socavan sus derechos humanos.

¿Qué estrategias han desarrollado las organizaciones y movimientos de mujeres para contrarrestar el papel que juegan los fundamentalismos religiosos y culturales como obstáculos para alcanzar la autonomía económica de las mujeres, desde el nivel familiar hasta el nivel internacional?  ¿Cómo manipulan e imponen poderosos actores económicos las prácticas religiosas y culturales en su propio beneficio —incluyendo individuos y empresas hasta organizaciones y estados?  ¿Cómo pueden las mujeres apropiarse activamente de sus derechos culturales y fortalecer su capacidad de transformar las prácticas culturales o religiosas que obstaculizan el pleno ejercicio de sus derechos humanos, particularmente sus derechos económicos y sociales?

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Gobernabilidad Global

La geopolítica global está cambiando rápidamente.  Impulsados en parte por las crisis sistémicas y paralelos al poder siempre presente de los actores del sector privado, están surgiendo nuevos poderes.  Estos nuevos poderes incluyen a los BRIC (Brasil, Rusia, India y China), los bloques políticos y económicos regionales como la Unión Europea, la Asociación de Naciones del Sureste de Asia (ASEAN, por sus siglas en inglés), el Mercosur, la Unión Africana y la Comunidad de Desarrollo del Sur de África (SADC, por sus siglas en inglés), y nuevos grupos como el G20.  Al mismo tiempo, las redes globales de organizaciones de la sociedad civil y las asociaciones informales de grupos y movimientos sociales diversos están confluyendo en formas muy significativas.  Utilizando cada vez más herramientas como las redes sociales, están influyendo sobre las agendas de estos nuevos poderes y trabajando para hacerles rendir cuentas ante las demandas de las mujeres y otros grupos marginados.  Entre tanto, actores y países poderosos han debilitado sistemáticamente el poder de la ONU como organismo multilateral de negociación, socavando su capacidad de defender los derechos humanos e influir sobre las políticas económicas y de desarrollo a nivel global.  Las instituciones financieras internacionales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional han perdido credibilidad pero continúan promoviendo políticas que favorecen al  mercado y han fortalecidas por los recursos que han recibido para responder a la crisis financiera.

¿Cuáles son las implicaciones de estos cambios geopolíticos para transformar el ejercicio del poder económico a nivel global?  ¿Qué implican éstos cambios para las agendas de avance a los derechos de las mujeres, la igualdad de género y la justicia?  ¿Cómo participan las feministas y activistas por los derechos de las mujeres en los procesos y bloques regionales, incluyendo los esfuerzos de cooperación Sur-Sur?  ¿Y de qué manera dichos procesos de regionalización y de integración promueven o socavan los derechos de las mujeres y la justicia?  ¿Qué tipo de sistema global podría asegurar una participación democrática mayor de todos los estados, especialmente los más pobres, en el cumplimiento y en la implementación de reformas, acuerdos y normas?  ¿Cómo pueden los diversos grupos de la sociedad civil participar en forma significativa en la toma de decisiones económicas a nivel global?  ¿Cómo debe la ONU Mujeres jugar su papel en este contexto y qué significa este nuevo organismo para los movimientos feministas y de mujeres?

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