Empleo y Trabajo

Las mujeres participan en varias de  ‘clases’ de trabajo en cualquier momento dado : formal, informal, de subsistencia, doméstico, comunitario, de provisión de cuidados, voluntario y reproductivo.  Sin embargo, gran parte del trabajo de las mujeres es invisible y a menudo queda excluido de lo que oficialmente se considera como trabajo, y en otros casos, está subvalorado y mal pagado.  Las mujeres enfrentan obstáculos para su superación en todos los aspectos de la economía—desde la explotación y precarización del empleo en la industria agrícola, maquiladoras y otros sectores, el llamado ‘techo de cristal’ que impide su ascenso a puestos administrativos dentro de las grandes corporaciones, hasta su exclusión de los sectores más redituables del comercio informal.

En años recientes se han dado cambios importantes en la organización del trabajo dentro de muchos contextos, al mismo tiempo que existe un creciente reconocimiento de las diversas maneras en que las mujeres participan en las relaciones económicas y de su forma de ganarse la vida.  Las nuevas tecnologías facilitan la flexibilidad de las relaciones laborales, a veces contribuyendo a la creciente precariedad de las situaciones de trabajo de las mujeres.  La falta de tiempo y recursos, y las demandas de la vida laboral ‘productiva’ han contribuido a una ‘crisis del cuidado’ en muchos contextos.  Los cambios en las tendencias de migración de las mujeres también están teniendo un impacto significativo sobre los patrones de trabajo.  Asimismo, las barreras y oportunidades de trabajo varían enormemente para la diversidad de de mujeres, incluyendo por razones de género, habilidad, edad, etnia, clase y orientación sexual.

La transformación del poder económico para que las mujeres puedan ganarse la vida de una forma justa y sustentable implica influir sobre la manera en que se define el trabajo y los procesos mediante los cuales se asigna valor a las cosas.  El reconocimiento de la economía del cuidado se da mediante la provisión pública de protección social y servicios sociales básicos.  Hay mucho que aprender por ejemplo, de las experiencias de las mujeres de los sindicatos, de las organizaciones de trabajadoras sexuales, de los procesos organizativos de las trabajadoras domésticas y de las mujeres que trabajan desde su casa, así como de las experiencias de las economías cooperativas y la agenda por el “trabajo decente”.

¿Cómo se están organizando las mujeres contra las desigualdades laborales existentes y cuáles son sus principales estrategias y propuestas alternativas?  ¿Cuáles han sido las respuestas gubernamentales ante las demandas de derechos y necesidades laborales de las mujeres en décadas recientes?  ¿Cómo están respondiendo (o no) los sindicatos a las demandas de las mujeres?  ¿De qué manera contribuye el trabajo informal de las mujeres al desarrollo económico y cómo se han organizado las mujeres de este sector para que sus contribuciones sean reconocidas y sus derechos laborales respetados?  ¿De qué manera construyen las mujeres alternativas relacionadas con la economía del cuidado?

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  3. El trabajo informal, un nicho femenino
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