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Trabajadoras domésticas: Transformando el poder económico para avanzar los derechos de las mujeres y la justicia en India

Lissy Joseph describe las luchas de las trabajadoras domésticas para organizarse y transformar sus condiciones de trabajo pasando del trabajo precario al decente.

Introducción*

La historia de la comunidad de trabajadoras domésticas (TD) y sus luchas para pasar del ‘trabajo precario’ al trabajo decente es un relato de pasos y estrategias significativas en un largo proceso de transformación y empoderamiento de las TD. Históricamente, las TD han padecido la indignidad de no ser vistas, escuchadas ni reconocidas como trabajadoras. La saga de los cambios históricos en la vida de las trabajadoras domésticas en India comenzó con la formación del National Domestic Workers Movement (NDWM, Movimiento nacional de trabajadoras domésticas) en 1985 para dar reconocimiento, dignidad y justicia a las trabajadoras domésticas empoderándolas para que sean agentes de cambio en sus vidas.

El destino de las TD

Según el Informe del Banco Mundial, en 2000 existían aproximadamente 92 millones de trabajadoras domésticas en India. Sin embargo, el gobierno del país sólo identificó a 4.7 millones de trabajadoras domésticas en su censo. Uno de los inconvenientes para identificar correctamente la cantidad de trabajadoras domésticas fue que ellas trabajaban tras las puertas cerradas de los hogares y sin figurar jamás en ningún censo realizado en el país. Por eso eran invisibles, carecían de voz y de derechos, y vivían en condiciones de esclavitud. Ellas pensaban que ese era su destino: siempre en silencio, explotadas y marginadas. Las trabajadoras domésticas continuaron ignorantes, sin organizarse y siendo víctimas de todas las formas de violencia e injusticia. Además, muchas de estas trabajadoras también fueron víctimas de violencia doméstica y a menudo trabajaron a cambio de la liquidación de una deuda o en condiciones de servidumbre.

Gracias a la intervención de NDWM, gradualmente las TD comenzaron a creer en el poder del pueblo (Janshakti) y en la posibilidad de cambio. Con la idea de transformar a estas mujeres en agentes de cambio, comenzamos a reunirnos con las mujeres que trabajaban en casas particulares. Nos reunimos con ellas por separado y en grupos, las ayudamos a organizarse y pensamos juntas cómo sería un cambio de paradigma por un futuro con empoderamiento y participación para ellas. También contribuimos a que tomaran conciencia de por qué la legislación no las protegía como trabajadoras y estaban siendo privadas de sus derechos y dignidad como tales.

Como en cualquier otra lucha, el proceso fue lento y lleno de desafíos, pero no imposible.

El proceso de crear conciencia y empoderamiento

Utilizamos las primeras reuniones para crear conciencia y también motivar a las mujeres a que ahorraran pequeñas cantidades de dinero que les permitieran salir de la pobreza y empoderarse económicamente. Hicimos que participaran en capacitación para el liderazgo, incidencia, cabildeo y campañas para hablar con su propia voz, representar y formular demandas de derechos. Esto incluyó visitas regulares a la Dirección de Trabajo y a otras autoridades gubernamentales relevantes como el Comisionado, Secretario Principal y Ministro de Trabajo, que perfeccionaron su capacidad de exponer sus problemas y exigir las acciones necesarias. Debido a esta intervención, los funcionarios estatales que hasta entonces habían sido insensibles a los problemas y preocupaciones de estas mujeres, se sensibilizaron y solidarizaron; informándose acerca de los problemas y participando en la búsqueda de soluciones para mitigarlos.

A medida que las trabajadoras iban conociendo mejor a los funcionarios, descubrieron también su propia capacidad para denunciar los problemas que las afectaban, y sintieron el sabor el éxito; esto las hizo creer en su propio poder. Se atrevieron a enfrentar a los funcionarios y a representar a sus compañeras en sus demandas. Al participar en este proceso, las trabajadoras tomaron conciencia de su situación vital y de la injusticia a la que se enfrentaban. Comenzaron a creer en su poder para organizarse e incluso facilitar un proceso de sindicalización de las trabajadoras. Así fue creciendo su determinación de atraer a todas las trabajadoras domésticas a este sindicato y trabajar por sus derechos. Y también comenzó su lucha para hacer incidencia y defender sus derechos tanto frente al gobierno como a sus empleadoras/es.

Políticas para el cambio

En 2010 el gobierno de India no apoyó el Convenio de la OIT sobre las trabajadoras y los trabajadores domésticos, pero debido a la creciente presión ejercida por distintos sindicatos, NDWM y organizaciones de derechos al momento de tomarse la decisión final, en junio de 2011, apoyó con su voto el Convenio C-189 de la OIT.

Gracias a la presión de líderes decididas del NDWM como nosotras, de profunda participación en la lucha de las trabajadoras domésticas en India, y a las recomendaciones del National Advisory Council (NAC, Consejo Asesor Nacional), el Ministerio Central de Trabajo elaboró una Política Nacional sobre TD, consultándonos a algunas de nosotras. Este es un paso enorme hacia la ratificación del Convenio de la OIT sobre TD.

El ministerio instruyó a todos los gobiernos de los distintos estados para que incluyeran a las TD en la Ley de salarios mínimos de 1948. El ministerio también ordenó el registro de todas las agencias de colocación para controlar la explotación de las TD a través de las colocaciones ilegales o la trata.

La Ley para la protección de las mujeres contra el acoso sexual en el lugar de trabajo, promulgada en 2010, había excluido a las trabajadoras domésticas de su ámbito de aplicación, pero gracias a una campaña persistente y larga combinada con litigio de interés público y audiencias sobre el tema convencimos al ministerio para que finalmente las incluyera en la ley. Ahora esta ley les hace justicia a las trabajadoras domésticas, que son mujeres trabajadoras y tienen derecho a compensación cuando son sexualmente acosadas en su lugar de trabajo.

Las TD ahora están incluidas en la Ley de Seguridad Social de 2008, de nuevo gracias al litigio de interés público y se han dado instrucciones de incluir todas las trabajadoras domésticas en todos los estados del país en el esquema Rashtriya Swasth Bheema Yojana (RSBY) mediante un registro especial.

En algunos estados, se han formado con éxito Consejos de Seguridad y Bienestar Social para Trabajadoras/es no Sindicalizadas/os, para extender las medidas de bienestar social a las TD; su formación en otros estados ya está en curso.

El ministerio está estudiando las posibilidades que existen para extender beneficios como la jubilación, licencias por maternidad, los incluidos en la Ley de Compensación para Empleados, seguro estatal para empleados (ESI) y otros de los que gozan todas las categorías de trabajadoras/es a las TD.

Estas son algunas de las historias exitosas. Sabemos que tenemos muchos kilómetros que recorrer antes de que las trabajadoras domésticas gocen de todos los derechos de que gozan las/os trabajadoras/es organizadas/os. Las TD que alguna vez nadie veía, ni escuchaba; las que sentían vergüenza, no estaban organizadas y eran víctimas de explotación y violencia, ahora comenzaron a empoderarse. Comenzaron a creer en su propio poder y en su potencial para ser agentes de cambio.

Algunos resultados

Las trabajadoras ya registraron su sindicato para negociar sus derechos y han creado una red de 1.5 millones de TD. Su trabajo ya abarca 17 estados en la India. La mayoría de las trabajadoras domésticas también se han unido a la red de Grupos de autoayuda y están empezando a empoderarse económicamente. Los sindicatos han iniciado el proceso de negociar por sus derechos laborales y a la protección social. Las trabajadoras ya conocen los diversos esquemas y programas de bienestar social que ofrece el gobierno, y están comenzando a utilizarlos.

Los sindicatos tienen conciencia de que deben tornarse autónomos y por eso las trabajadoras han comenzado a hacer sus aportes, con la esperanza de que – en la crisis económica actual y sin apoyo de otros financiamientos – los sindicatos puedan sostenerse por sí mismos. Las representantes de las trabajadoras están interviniendo en casos donde se violan sus derechos laborales y también exigiendo su derecho a la protección social.

Nada resultó fácil en este proceso de cambio y empoderamiento. Pero hemos aprendido a confiar en el poder del pueblo, y ahora estamos convencidas que un nuevo mundo es posible para las trabajadoras, así como el trabajo decente para  las trabajadoras domésticas.

Estrategias para realizar las aspiraciones de las TD

Tenemos que soñar sueños nuevos y grandes, al mismo tiempo que continuamos ejerciendo acciones concretas y persistentes para hacer realidad nuestros sueños. Tenemos que desarrollar el poder innato que las mujeres guardan en su interior a través de la capacitación, los vínculos entre mujeres y la colaboración con todas/os las/os involucradas/os. Tenemos que cuestionar a las ‘estructuras de poder’ que impiden el reconocimiento, la justicia y el desarrollo para estas trabajadoras. Tenemos que promover estilos alternativos de liderazgo que no sucumban ante la corrupción y la dominación de adentro y de afuera.

Nuestras estrategias incluyen la organización de las bases, las interacciones entre TD y funcionarias/os, plantear sus temas en la Asamblea y en el Parlamento para que ellas puedan representar su causa e intervenir en casos de injusticias cometidas contra trabajadoras específicas. También debemos educar al público y a las/os funcionarias/os a través de intervenciones en los medios y de campañas de incidencia como campañas de postales, campañas de firmas, memos, reuniones públicas, dharnas[1], protestas y muchas otras. Logramos recolectar 1.5 millones de firmas apoyando la inclusión de las TD en la Ley de protección para la protección de las mujeres contra el acoso sexual en el lugar de trabajo, en apoyo al Convenio de la OIT y por otras causas.

Cómo sería el trabajo decente para las trabajadoras domésticas

Creemos que un mundo nuevo con trabajo decente implicará que a todas las TD se las trate como trabajadoras y que ellas hagan un trabajo productivo en condiciones de libertad, equidad, seguridad y dignidad.

Hacemos un llamamiento a hacer realidad el trabajo decente para todas las trabajadoras domésticas. El trabajo decente les permitirá a millones de trabajadoras domésticas realizar un trabajo productivo en un ambiente en el que se respeten sus derechos, reciban un ingreso adecuado, sea seguro y saludable, cuenten con protección social adecuada y, por encima de todo, su dignidad humana se respete y se preserve, permitiendo que las mujeres tengan opciones y ejerzan el control sobre sus vidas.

¡El trabajo doméstico es trabajo; las trabajadoras domésticas son trabajadoras; el trabajo doméstico no es esclavitud!

La Dra. Lissy Joseph (SCCG) es la fundadora de NDWM-Andhra Pradesh y su Coordinadora Estatal.

*Este artículo se basa en una intervención realizada en plenaria durante el Foro Internacional AWID 2012, Estambul, Turquía, 19 al 22 de abril de 2012.

 


[1] sentadas en ayuno frente a la puerta de un deudor.

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