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Una revisión de diversos modelos y estrategias para el desarrollo

Natalie Raaber y Alejandra Scampini exploran las distintas formas de resistencia a la globalización neoliberal o capitalista, y cómo las personas, movimientos y comunidades están construyendo sociedades sostenibles. Su artículo se basa en lo conversado durante la Sesión en Profundidad titulada ‘Reconceptualización del desarrollo, exploración de construcciones alternativas en todo el globo’ que tuvo lugar durante el Foro Internacional de AWID 2012. Esta Sesión en Profundidad formó parte del programa de investigación de AWID sobre los impactos de género de la crisis financiera/económica de 2008 y las respuestas feministas alternativas a la crisis, incluyendo la formulación de alternativas al sistema. Raaber y Scampini procurar ofrecer un panorama de la diversidad de puntos de vista que se expresaron en la sesión, subrayando particularmente los ejemplos concretos de alternativas —por dentro y por fuera — del modelo dominante de desarrollo. Así, este artículo se propone cuestionar críticamente la utilidad del modelo dominante de desarrollo destacando como lo han señalado las feministas una y otra vez, su incapacidad para respetar los derechos más básicos de los pueblos del mundo y del medio ambiente.

El paradigma del Buen Vivir propone ampliar las libertades, derechos, oportunidades y capacidades de los seres humanos, comunidades, pueblos y sociedades. Garantiza el reconocimiento de las diversidades y la búsqueda de un futuro común y compartido. Implica un quiebre conceptual así como éticas y principios nuevos que señalarán el camino hacia la construcción de una sociedad justa, libre y democrática. (Raquel Romero, Foro AWID 2012)

Exploración de debates en torno a alternativas para el desarrollo*

La Sesión en Profundidad sobre Reconceptualización del desarrollo, exploración de construcciones alternativas en todo el globo que tuvo lugar en el Foro AWID 2012 tuvo como objeto contribuir de manera abierta, ‘descolonizada’, al diálogo que cuestiona al modelo de desarrollo dominante desde una perspectiva feminista.

Activistas y académicas activistas que están trabajando en cuestionar la globalización neoliberal y/o el modelo de desarrollo dominante (aunque desde distintos marcos de referencia y perspectivas, de maneras diferentes y en espacios también diferentes) han generado una miríada de pensamientos y perspectivas críticas sobre el desarrollo junto con estrategias para avanzar en la implementación de alternativas.

Desmenuzando el concepto de desarrollo: ¿de qué desarrollo hablamos?

El concepto de desarrollo está en crisis, no sólo por sus orígenes colonialistas sino por sus pobres resultados y su incapacidad de atender a las necesidades de la gente y a los derechos humanos. (Gina Vargas)

Diferentes visiones del desarrollo

Como ya lo destacaran muchas activistas que trabajan por los derechos de las mujeres, grupos feministas y otros/as, la crisis financiera y económica de 2008 es un ejemplo más (entre muchos) del fracaso del modelo de desarrollo dominante; equivale a una falla del sistema. Desmenuzar, analizar y tratar de resolver de qué se trata el concepto mismo del desarrollo son actividades fundamentales para pensar la transformación social y visiones alternativas del desarrollo y la economía.

Como concepto, el desarrollo se construye, se disputa y es dinámico. En distintos momentos ha sido entendido de diferentes maneras, y muchas veces se han cuestionado sus impactos. Según el momento histórico, se ha entendido el desarrollo como desarrollo nacional; desarrollo dirigido por el estado, que se centra en controlar al sector privado, el comercio y las inversiones internacionales; desarrollo neocolonial o neoliberal; o desarrollo para construir la nación, un desarrollo centrado en la construcción de un país en el marco de un proceso de descolonización. También existen otros términos como desarrollo comunitario, desarrollo local, desarrollo humano/centrado en las personas y desarrollo sostenible.

Pese a la diversidad de formas en que se ha entendido el desarrollo, muchas veces la meta ha estado relacionada con el crecimiento económico, vaciando conceptos o marcos que podrían haber sido transformadores de sus intenciones. Cuando se discute el desarrollo, es importante preguntar cómo encajan los derechos humanos (colectivos e individuales) de las mujeres en las distintas estrategias y enfoques del desarrollo.

También se puede refutar de plano al desarrollo. Según Gina Vargas, una de las oradoras en la Sesión en Profundidad, el concepto mismo de desarrollo ‘surge del capitalismo y el patriarcado, y lleva a fundamentalismos y autoritarismos de toda clase’.1 En la Sesión en Profundidad, tanto ella como otras/os señalaron que las ideas occidentales de ‘progreso’ que impregnan las construcciones y visiones de la sociedad crean una visión hegemónica de la economía y la sociedad tornando invisibles la sabiduría y las estrategias de muchas comunidades, pueblos y naciones.

También es importante no idealizar otras visiones sobre cómo organizar la vida. Es fundamental cuestionar la posición que ocupan las mujeres en cualquier visión, modelo o estrategia para el desarrollo.

Aquí vemos que si bien es posible entender el desarrollo de diversas maneras, la forma como se lo entiende (y en consecuencia, se lo implementa) en un momento determinado tiene que ver con una visión específica de quienes están en el poder hacia dónde consideran que esa sociedad, ese país y ese pueblo deben dirigirse.

Sin importar las diversas maneras como se ha pensado e implementado el desarrollo, las mujeres y sus derechos humanos están siempre sujetas a la marginalización, a quedar fuera del juego o ser instrumentalizadas. Por eso preguntas como ‘¿En qué clase de desarrollo queremos ver realizada la igualdad y los derechos humanos de las mujeres?’ o ¿Qué tipo de desarrollo o de organización económica apoyaría mejor los derechos humanos de las mujeres?’ siguen siendo fundamentales.

En este contexto, las feministas y otras/os han construido alternativas (y siguen construyéndolas) tanto dentro del sistema dominante (típicamente desde sus márgenes) y por fuera del sistema, basándose en las dinámicas y las políticas de la vida cotidiana, en su derecho a la tierra y al territorio, en el derecho a los bienes comunes y a una visión de la vida y de la sociedad apoyada en la igualdad y la justicia.

El fracaso del desarrollo dominante/la globalización neoliberal

En los años setenta, el desarrollo se volcó hacia el mercado, el sector privado y la liberalización, lo que llevó a una reestructuración de la gobernabilidad, el comercio y las inversiones para beneficio de los negocios internacionales. Un énfasis obsesivo en la eficiencia formó parte de la receta y resultó en una transferencia de costos del sector público a los hogares y las comunidades, y específicamente a las mujeres y niñas bajo la forma de trabajo del cuidado no remunerado. También produjo un deterioro de los derechos, que incluyó condiciones laborales más precarias para las/os trabajadoras/es de los servicios (al difundirse la subcontratación de servicios con empresas del sector privado). Como lo señalara Diane Elson en la sesión en profundidad, el desarrollo y en consecuencia la ciudadanía tienen que ver ahora con la acumulación privada de riqueza y el consumo individual, sobre todo en las economías emergentes, lo que acarrea consecuencias graves para quienes no encajan en este molde y para el medio ambiente. A continuación destacamos algunas de las principales amenazas que presenta el modelo dominante de desarrollo para la humanidad, como las presentara Boaventura de Sousa Santos.

Siete amenazas compartidas por la comunidad global

En la sesión en profundidad, Boaventura de Sousa Santos destacó las principales amenazas que presenta el modelo dominante para la comunidad global:

• Desorganización del estado

• Debilitamiento / desestabilización de la democracia

• Falta de un mercado de trabajo global: las personas no pueden organizarse como trabajadoras/es más allá de los límites nacionales, lo que le permite que persista el imperio del capital.

•  Mercadeo y comercialización del conocimiento: el valor del conocimiento es cada vez más su valor de mercado.

• Criminalización del disenso y la protesta: por ejemplo, en Chile a las mujeres que se oponen a que ingresen empresas mineras a sus comunidades y sus tierras se las llama terroristas

• Una nueva colonización: las personas colonizadas vistas como peligrosas, potencialmente disruptivas, que podrían causar alteraciones; no tienen derechos, sólo obligaciones

• La destrucción de la naturaleza

Si bien la retórica de la igualdad de género ha comenzado a formar parte de la agenda del desarrollo, esto no ha llevado a la igualdad dentro de un sistema justo sino más bien a elaborar estrategias sobre cómo incorporar a las mujeres a un modelo al que le importan el rédito y el crecimiento. La forma como se organizan la producción, el intercambio y el consumo dentro del sistema dominante no presta atención a los ciclos de recuperación del medio ambiente, o a la reproducción social (como lo muestran los supuestos subyacentes sobre la elasticidad infinita de la reproducción social). Esto se ve con mayor crudeza en el modelo extractivista de desarrollo que se implementa en muchos países del Sur, como forma de recaudar ingresos públicos y crear/mantener a una elite económica. En este modelo, se extraen y exportan recursos naturales para obtener rédito, destruyendo en el proceso territorios y formas de vida. El concepto de ‘economía verde’ es el ejemplo más reciente de esta lógica. Aunque proclama estar preocupada por la sostenibilidad, la economía verde se apoya en la lógica del mercado y la ganancia. Los recursos naturales, incluyendo el aire, la tierra y el agua, se consideran nada más que otra frontera para la monetización, se les asigna un valor de mercado, se los intercambia o se los explota.

Han pasado treinta años o más desde que surgió el neoliberalismo y ahora estamos viendo un renovado interés en los debates en torno al desarrollo. Al desmenuzar el impacto de la crisis sistémica sobre las mujeres y sus derechos, sigue siendo fundamental discutir alternativas.

Las alternativas son cada vez más necesarias

Hay diversas maneras de pensar la economía y cómo se la organiza. Preguntas como ‘¿Qué es lo que estamos produciendo, para que lo consuma quién y dónde? ¿Con qué fines se produce energía y quién la va a utilizar/se va a beneficiar de ella?’ se tornan decisivas. Si pensamos en la producción y el consumo (y los desperdicios) en relación con el aporte que hacen al bien público, a los bienes comunes, al colectivo y a los derechos humanos y no al mercado, el crecimiento y la ganancia, podríamos comenzar a encontrar puntos de entrada para proponer alternativas.

Algunas de las visiones alternativas presentadas en la sesión en profundidad se refirieron a cambios o transformaciones específicas (por ejemplo, en el consumo de la energía, la prestación de cuidados o la protección social) dentro del sistema, mientras que otras propuestas plantearon con mayor énfasis transformaciones al modelo dominante de desarrollo como un todo. Pero el objetivo era compartir y promover análisis críticos de una variedad de visiones y prácticas alternativas que los movimientos sociales progresistas y los grupos feministas están proponiendo en todo el mundo. Al pensar las alternativas, debemos tener presente que dadas las diferencias en los niveles de satisfacción de necesidades básicas entre regiones, en algunos casos las luchas por cambios en el modelo de desarrollo están determinadas por la necesidad de realizar derechos que en otros contextos ya gozan de un elevado nivel de protección.

En la sesión en profundidad, Boaventura de Sousa Santos y otras/os hablaron del concepto de autodeterminación: el derecho a la autodeterminación como un llamado/una reivindicación y un espacio hacia el cual se puede transicionar (en oposición al desarrollo). Muchas/os sostienen que al revés que el desarrollo (que estaría ligado de manera inexorable al neoliberalismo/capitalismo y contaminado por nociones hegemónicas acerca de lo que es moderno y progresista) la autodeterminación se asienta en la participación, colaboración y reflexión democráticas y ofrece un espacio para el debate y la descolonización. Habla y deja al descubierto las ‘epistemologías del sur’, el conocimiento de las/os marginadas/os, de las/os que no se ven ni se legitiman, y que resultan invisibles.

También escuchamos fuertes críticas a los microcréditos cuando se los utiliza en forma instrumental y al servicio del lucro —microcréditos que operan como parte del sistema y lo apoyan — y de cómo socavaron los derechos humanos. Se hicieron llamados a organizarnos de maneras diferentes para el empoderamiento económico y los derechos humanos de las mujeres, basadas en el contexto indonesio. Una alternativa que se discutió fue la de los bienes comunes como demanda y forma de resistencia a la privatización (sobre todo en el contexto de la presión por un capitalismo más verde), que generó preguntas importantes sobre la tierra y los derechos de la tierra para las mujeres. También escuchamos acerca del Buen Vivir como visión que se está proponiendo en Ecuador y en Bolivia, y sobre el concepto de soberanía alimentaria, elaborado por Vía Campesina y apoyado en el derecho a una alimentación saludable y apropiada para cada cultura, producida mediante prácticas ecológicamente responsables y sostenibles.

El aporte de los movimientos de mujeres y feminista

Como ya lo vimos, el desarrollo se puede pensar como un proceso histórico, un discurso o un punto por alcanzar, pero también como una forma de homogeneizar el mundo, como algo que debe ser derribado. Los puntos de vista sobre el desarrollo son diversos y así lo son también sus alternativas. El resultado es que el desarrollo o el no-desarrollo por construir deben necesariamente responder a las necesidades locales y a lo específico de cada lugar y momento. Al avanzar en este proyecto político, vemos que las formas en que vivimos y lo que valoramos deberían definir el desarrollo que procuramos, y no viceversa.

Las feministas continuamos resistiendo, creando, reinventando y exponiendo aun cuando muchas veces nos critican por carecer de un todo coherente. Hay una búsqueda por definir la transformación hacia qué, cuál alternativa. Tanto la transformación como la constitución de ‘otra cosa’ son procesos largos y contradictorios que no deberían producir un modelo alternativo que luego se convierta en hegemónico. Por lo contrario, a medida que vamos avanzando, podríamos pensar en crear un sistema que permita y adopte, como lo señaló Yvonne Underhill-Sem, diferentes economías y visiones, diferentes formas de relacionarnos e interactuar a nivel social, cultural y político y con la naturaleza.

También vemos que los debates sobre la crisis y sus alternativas siguen teniendo lugar en distintos compartimentos estancos que resulta difícil unir. A veces pueden ser vagos o generales, o idealizar las tradiciones locales o las propuestas de los movimientos sociales (como si en esos espacios las relaciones de poder fueran igualitarias). El resultado de esto es que las contradicciones que a veces surgen cuando se intenta implementar ‘alternativas’ se ‘esconden bajo la alfombra’. Por ejemplo, esto lo vemos en el caso del ‘Buen Vivir’. Aunque constituye la base de la constitución boliviana y las leyes/políticas deben ser consistentes con esa visión, vemos que continúa la extracción de recursos para la exportación, destruyendo territorios y tierras indígenas. También vemos contradicciones en el caso de los bienes comunes ya que, incluso siendo críticos de la privatización, conforman un espacio impregnado de patriarcado y que forma parte del sistema de género, como sucede con las granjas familiares locales que algunas/os proponen como alternativa a la agroindustria dirigida por las corporaciones.

Por eso, cuando miramos hacia el futuro debemos estar alerta y exigir que se vuelva a politizar el desarrollo. Frente a toda visión de la sociedad y la economía preguntar: ¿Incorpora visiones feministas? Si lo hace, ¿cómo? ¿Qué perspectiva está proponiendo una determinada construcción sobre los derechos/el empoderamiento de las mujeres? Lo que también debemos preguntar es cómo nos vinculamos de formas eficaces, entre países y entre estrategias, para avanzar una visión de la igualdad dado que nuestro trabajo también se realiza marcadamente en compartimentos estancos? También debemos reflexionar sobre nuestra propia forma de organizarnos y nuestra solidaridad. Los movimientos de mujeres se enfrentan hoy al reto de organizarse y construir poder colectivo frente a las graves amenazas que presenta la crisis sistémica. ¿Qué roles desempeñan las mujeres y los movimientos de mujeres/feministas como actores políticos? ¿Qué podemos hacer juntas – como feministas que provenimos de posturas políticas tal vez radicalmente diferentes – y con otros movimientos y grupos sociales progresistas para avanzar alternativas basadas en la igualdad, los derechos y la justicia?

Imaginando el futuro

También estamos en un momento de revisión de las conferencias de la ONU que analizan el modelo de desarrollo como un todo y de conversaciones sobre un marco de referencia para el desarrollo post-2015. Las discusiones en torno a cualquier agenda para el desarrollo deben asentarse con firmeza en todas las obligaciones/acuerdos internacionales de derechos humanos que todavía no se han implementado y en las alternativas sustentables que se están construyendo ahora, no en otro conjunto de metas política y materialmente regresivas. También estamos escribiendo y reflexionando en un tiempo de movilizaciones sociales, levantamientos y demandas valientes que en todo el mundo exigen democracia, una democracia radical y un sistema justo.

Las mujeres tenemos una amplia experiencia en estrategias de supervivencia y resistencia frente al desarrollo fracasado y las crisis recurrentes/ estados de inseguridad constantes. En este artículo intentamos destacar esas resistencias, así como las propuestas alternativas.

Mirando hacia el futuro y continuando la lucha por el cambio, la justicia y por políticas/estructuras económicas alternativas que estén al servicio de las comunidades/personas y respeten todos los derechos humanos, esperamos que este artículo — y el proceso de trabajo del que forma parte — contribuyan al diálogo, el debate y la acción que con mucha riqueza están teniendo lugar en tantos rincones del mundo. El Foro AWID se propuso ofrecerles un espacio a mujeres y feministas de todo el mundo para que pudieran aportar a estos diálogos y análisis, intercambiar y construir como lo señalara Christa Wichterich ‘competencias interculturales’, presionar por modelos alternativos de crecimiento y desarrollo que garanticen los derechos humanos de todas las personas y del medio ambiente, y formulen estrategias en torno a ellos. Como siempre, la conversación, el proceso y la lucha continúan.

Notas

1 A menos que se indique lo contrario, todos los nombres mencionados en este artículo se refieren a los aportes de quienes participaron de la sesión en profundidad titulada ‘Reconceptualización del desarrollo, exploración de construcciones alternativas en todo el globo’ en el Foro Internacional de AWID que tuvo lugar en Estambul en abril de 2012.

*Este artículo también recoge algunas de las discusiones reflejadas en un texto que recientemente produjera la Iniciativa Estratégica de AWID IDeA (Influyendo los actores y prácticas del desarrollo desde una perspectiva feminista) titulada ‘Cuadernos de IDeA #1: Una revisión de modelos y estrategias alternativas para el desarrollo: Contribución especial para el 12vo Foro AWID’. Este artículo puede consultarse en línea en el sitio de AWID en Internet.

Palabras clave:

feminismo; sostenibilidad; derechos de los personas; medio ambiente; estrategias

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